sábado, 7 de marzo de 2009

ARCILLAS

arcilla verde

Hoy os voy a hablar de las propiedades de las arcillas y de su uso en cosmética.
Su utilización se remonta a los albores de la humanidad, y ya los egipcios antiguos se servían de ellas para tratar dolencias reumáticas e inflamaciones.

Algunas propiedades de las arcillas son:
- Limpia la piel de las impurezas acumuladas en la superficie, la reoxigena, la tonifica y normaliza su textura.
- Clarifica la piel ya que sus componentes degradan las moléculas de melanina y hemoglobina que pueden favorecer la aparición de manchas. Es una ayuda importante en la reabsorción de los hematomas y aclara las manchas de la dermis debido a la acción del sodio, el potasio y el azufre que contiene.
-Al revitalizar los procesos biológicos, mejora el aspecto de la piel, estimula la circulación sanguínea, provoca un efecto ionizante, elimina las toxinas de la epidermis, fortifica los tejidos y atenúa la profundidad de las arrugas.

La arcilla comercializada para uso terapéutico y cosmético se extrae de terrenos no contaminados y luego se expone al aire libre para ser secada y "revitalizada" en contacto con el sol. Después de purificada se muele y empaqueta.
La arcilla en polvo puede ser roja, marrón, blanca, rosa, verde, azul, gris y negra. Los colores vienen determinados por las características químicas del terreno de extracción. La arcilla para fines curativos es verde, es la más activa y "joven", en la que el estadio evolutivo del mineral está menos avanzado y es la más indicada para ser ingerida: contiene hierro bivalente, la única forma de este mineral que puede absorber el intestino. El hierro trivalente de la arcilla roja no es absorbible y, por lo tanto, no aprovechable por el cuerpo humano.

Las más comunes:

Arcilla Verde:
Tiene un gran poder de absorción y está indicada para pieles grasas. Es desintoxicante, remineralizante y favorece la renovación celular. También favorece los procesos de cicatrización, quemaduras e irritaciones en la piel. Produce un efecto relajante, aporta elasticidad y sensación de frescor.

Arcilla Blanca:
Con las mismas propiedades de la arcilla verde, pero además tiene una acción clarificadora de la piel, por lo que es ideal para tratar manchas, dando luminosidad. Indicada para pieles secas. Alisa y afina la piel, produciendo un efecto lifting y reafirmante.

Arcilla roja:
También con propiedades remineralizantes pero más suave que las anteriores, ya que no reseca tanto. Para pieles grasas y sensibles. Estimula la circulación y oxigenación de la zona tratada y aporta energía al organismo.

Las arcillas se pueden encontrar fácilmente en herbolarios y con precios muy asequibles. Es importante no manipularlas con objetos de metal, ya que se dice que reducen sus propiedades. Se recomienda mezclarlas en recipientes de madera o cristal.

Algunos usos:

Mascarilla:

Se mezcla un poco de arcilla con agua, agua destilada de rosas o lo que tengáis a mano. Se pueden añadir aceites esenciales, así como unas gotitas de miel o aceite de jojoba (las combinaciones son ilimitadas). Se aplica sobre el rostro evitando la zona de los ojos, se deja secar y se retira con agua. Se recomienda utilizar una hidratante después porque las arcillas tienden a resecar la piel.

Cataplasmas:

Se suelen hacer con arcilla verde. Como soporte de la cataplasma debe usarse un tejido natural como algodón o lino, ya que los tejidos sintéticos reducen la efectividad de la arcilla. Para preparar la cataplasma, en un cuenco se vierte la arcilla machacada y se alisa la superficie, se cubre con agua lo más pura posible y se deja reposar sin remover. Debe ser de consistencia firme para que no chorree, pero tampoco demasiado espesa. Se pone la pasta arcillosa sobre una tela gruesa, quetiene que ser mucho más grande que la cataplasma. La cataplasma a su vez debe cubrir una superficie mayor que la que se pretende tratar con la arcilla, con una espátula de madera, por ejemplo, se reparte la arcilla en un espesor de 2 o 3 centímetros sin amontonar. Se colocala la cataplasma de manera que la arcilla quede en contacto directo con la piel.Puede dejarse desde unos minutos a varias horas e incluso toda la noche, según los casos. Después, seca, se retira con cuidado, se limpia la piel con agua tibia y se tira la arcilla pues estará contaminada con toxinas.
La temperatura de la arcilla debe adaptarse a la sensibilidad de cada caso. En una zona caliente, febril, inflamada o congestionada, la cataplasma fría debe refrescar, si se calienta muy rápido en contacto con la piel debe renovarse. En cambio, la cataplasma tibia debe calentar cuando se aplica para tonificar o revitalizar de manera general o un órgano en particular, en caso de reconstitución ósea por fractura o descalcificación, o sobre el hígado, riñones o vejiga sobre todo en caso de cistitis.
Para calentar la arcilla, es suficiente que se entibie al sol o cerca de un radiador. Si no es suficiente, como la arcilla no debe entrar en contacto con una fuente de calor que la desnaturalizaría, mucho menos aún puede introducirse en el microondas, el mejor método es el baño maría.
La duración y el número de aplicaciones deben adaptarse a cada caso en concreto y a las reacciones de cada persona. La arcilla es un remedio muy beneficioso que puede producir reacciones en el órgano tratado, por lo que es razonable no abusar de las aplicaciones.
Para revitalizar un órgano (estómago, hígado, riñones, páncreas, bazo) la aplicación, que puede durar toda la noche, se interrumpe antes de que se enfríe demasiado. Para descongestionar un órgano, paliar un estado agudo inflamatorio o infeccioso, la cataplasma se retira cuando se calienta demasiado o cuando molesta. No deben aplicarse cataplasmasde arcilla en dos órganos importantes a la vez, para no hacer trabajar excesivamente al organismo ni originar reacciones demasiado fuertes.
En tratamientos de superficie de vértebras, articulaciones y piel, para reconstitución ósea en los casos de fractura, osteoporosis, descalcificación o raquitismo, la aplicación dura toda la noche excepto si se pretende sensación de frío. Ante una llaga, lesión inflamatoria, absceso o forúnculo, la cataplasma se renueva según la rapidez del calentamiento, por la noche puede reemplazarse por una compresa de agua arcillosa. Al retirar la cataplasma ha de estar casi seca y dejar pocos restos de arcilla en la piel, si se pega debe correr agua tibia entre la arcilla y la piel, retirando las partículas residuales con agua sin jabón. Después de usada se tira la arcilla y se lavan bien las telas y vendas con las que ha estado en contacto, que pueden volver a utilizarse una vez secas.
Se aconseja no interrumpir, ni siquiera provisionalmente, un tratamiento ya empezado, hasta la curación total. La arcilla limpia todo el organismo y produce reacciones en cadena que sería perjudicial interrumpir bruscamente, porque podría producirse una acentuación local de los signos.

Ingesta de arcilla:

Existen mútiples tratamientos tomando arcilla por vía oral, para tratar las más diversas afecciones. No los reproduciré aquí ya que merecerían un tema completo, pero os invito a que los investiguéis. Hay mucha información sobre ello en la red.

2 comentarios:

criss dijo...

Nada niña, lo dicho,excelente el trabajo en tu bolg.
Felicidades.

Ahora mismo pongo un enlace en mis creaciones.

Misae dijo...

Muchas gracias, Criss